Wi‑Fi de malla que llega donde importa
Sistemas de malla llevan señal fuerte a cada habitación, evitando rincones muertos. Ubica nodos en pasillos y altura media, lejos de interferencias. Actualiza firmware y separa redes de invitados. Prioriza tráfico de videollamadas. Un buen router convierte mañanas inestables en jornadas previsibles donde la conexión desaparece del mapa mental.